Ordenando la pila de periódicos que guardo para leer entre tareas, me maravilla leer una entrevista a Pablo González que le hicieron para La Contra de La Vanguardia.
Pablo Gónzález a los 24 años los médicos le dijeron que nunca más podría volver a dirigir una orquesta, su enfermedad le impedía hacerlo, no podía caminar más de unos minutos al día, incluso se cansaba al leer.
Pero como dice el:
Creo que la mayoría de los enfermos de fatiga crónica no se curan porque su médico les dice que no se van a curar, tan simple y tan triste como eso.
A sus 31 años ya ha dirigido en siete meses más de 20 orquestas además de ganar el premio “VIII Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Cadaqués”.
Comprendiendo mi enfermedad, no conformándome con que alguien desde fuera me dijera que en tal parte de mi cuerpo algo no funcionaba, sino preguntándome una y otra vez ¿porque estoy enfermo? y, aún más importante, ¿Para qué estoy enfermo?
Empezó a leer el libro de Tao, quién le abrió un nuevo camino de comprensión, empezó una dieta macrobiótica e hizo yoga con el que aprendió a descansar ya que entendió que su enfermedad no era más que un aviso a su vida anterior de estrés sin cuidados. Visitó en Londres al médico Eaton (Psicobiólogo) quién le enseño un método para comunicar la mente y el cuerpo lo que le llevó a la curación definitiva.
su última frase es:
He tenido que reconstruirme.
Pablo es un ejemplo de una gran actitud ante la enfermedad.






